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Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



1 de marzo de 2015

AYUDAN A LOS QUE SUFREN Y PADECEN TODA CLASE DE PRUEBAS INCLUIDOS LOS NIÑOS


Hijos Míos. ¡Cuántas y cuántas almas! sufren incesantemente toda clase de   vejaciones, injusticias, tentaciones, suicidios y un sinfín de penas y dolores que desconocéis y que ante Mi vista están. Yo, Jesús, os hablo.

Yo os pido que cumpláis bien vuestros deberes de estado, de profesión, de hijos de Dios y de miembros de la Iglesia, porque si los cumplís bien y lo hacéis sabiendo que Yo os miro constantemente, ese buen cumplimiento y esas acciones bajo Mi mirada, ayudan a los miembros de la Iglesia que sufren y padecen toda clase de pruebas, incluidos los niños. Yo, Jesús, os hablo.

 El bien y el mal son extensibles al Cuerpo Místico. Un bien que se haga repercute en el Cuerpo Místico que es la Iglesia, y lo mismo un mal. De ahí, que ese mal que hacéis no solo es dañino para vuestras almas, sino que es un bien que omitís en el Cuerpo Místico y del que también se os pedirá cuentas. Aunque pequéis a solas sin que nadie os vea, ¡Yo os veo! Y con gran dolor tengo que contemplar el camino engañoso que habéis escogido buscando en ese camino una felicidad falsa y engañosa. Hijos, si os cuesta la pureza, si os cuesta la honradez en el trabajo, el cumplimiento de vuestro deber, acudid a Mi Santa Madre para que os ayude, y después id a confesar cuantas veces hagan falta, que la confesión vence la tentación si se hace en las debidas disposiciones de sinceridad, humildad y propósito de enmienda. Yo, Jesús, os hablo.

Yo fui hombre también y conozco muy bien vuestras flaquezas, por eso, porque sois débiles para alzar el vuelo, acudid a vuestra Madre y Ella os ayudará. Y porque sois flacos y necesitáis haceros fuertes como robles, tenéis que practicar más los sacramentos y la oración, que se os han dado para que no caigáis en tentación. Yo, Jesús, os hablo.

Perseverad en vuestros compromisos espirituales, buscad un guía espiritual y cumplid con vuestros deberes de estado y profesión a la perfección, que no tenga que decir de vosotros que Me honráis de palabra pero no de obra. Por tanto, hijos, sed honestos en privado y en público. Santos, a solas o ante multitudes. Humildes ante Mí y ante vosotros mismos, sin disculparos por vuestras caídas que son más asiduas de lo que quisierais. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo pone en práctica

25 de febrero de 2015

PORQUE CIELO ES QUIEN VIVE SUMERGIDO EN LAS COSAS ESPIRITUALES LAS 24 HORAS DEL DÍA


Santísimos son aquellos monjes o frailes que viven rigurosamente la Regla de su comunidad. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, para el mundo los monasterios de vida contemplativa no tienen razón de ser, porque vosotros hijos, queréis movimientos, hechos palpables, y aquellos hechos que no veis, no los entendéis y tampoco los valoráis. Yo, Jesús, os hablo.

Pero esos monjes o monjas que viven un día y otro, y otro, su santa Regla, son almas muy fructíferas en Mi Cuerpo Místico, porque es Mi Espíritu Santo quien toma de ellos sus méritos y los aplica a almas muy necesitadas, muchas a punto de condenarse. Y como ellos ignoran donde van sus méritos, sacrificios, soledades u obras, no hay miedo de que la vanidad lo emponzoñe todo, y de ahí, que esas almas que a cada instante viven la Regla y obediencia a su comunidad y superior, son almas de gran valor en la vida de la Iglesia y para la salvación de las almas. Yo, Jesús, os hablo.

Ellos han muerto al mundo y a todos sus honores y deleites. Ellos viven ya esperando el encuentro definitivo con su Salvador, y sus acciones hechas a cada instante en clave de obediencia, son muy eficaces para el bien de las almas, porque cada acción, tiene un valor inmenso por insignificante que sea. Yo, Jesús, os hablo.

Cada día hay menos vocaciones de éstas, porque estas almas son escogidas por Mí y son almas que no son apreciadas ni siquiera por sus familiares. Pero ellas tendrán en Mi Reino un puesto especial y una gloria también especial. Son almas amadísimas de Mi Madre, porque ellas son consuelo para nuestros Sagrados Corazones, y son almas que renunciaron a su voluntad propia para vivir la Regla de su Orden y la obediencia a sus superiores, y esto tiene gran valor ante Mis ojos cuando se hace de corazón y por un deseo grande de santificarse y de dar gloria a Dios. Yo, Jesús, os hablo.

Yo sigo llamando a esta clase de almas que cifraron todo su afán en morir a sí mismas y al mundo para vivir un Cielo adelantado en la oración, en las horas canónicas y en los sacramentos, porque Cielo es, hijos Míos, quien vive sumergido en las cosas espirituales las 24 horas del día. Ni ellos mismos conocen el nivel de espiritualidad que consiguieron, ni el grado de santidad que tienen. Yo, Jesús, os hablo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo propaga.

19 de febrero de 2015

VERÁN BRILLAR EL SOL EN SUS HORIZONTES Y NUNCA MÁS SE LES ECLIPSARÁ



¡Alegraos, hijos en el Señor! ¡Alegraos! Alegraos, porque cada vez más está cerca vuestra liberación  y todos aquellos que en las duras y en las maduras se mantuvieron firmes en la fe, y en la creencia de que Yo Soy un Dios de amor, verán brillar el sol en sus horizontes y nunca más se les eclipsará. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos de Dios, que camináis heridos en cuerpo y en alma, llega pronto vuestra liberación, porque Yo que Soy un Dios de amor, también lo Soy de justicia, y el que se mantuvo fiel a Mí y a Mis enseñanzas, se le cumplirán la promesas de Mi Corazón. Aguantad un poco más, el tiempo en la Tierra es muy corto y se desvanece en seguida, pero el tiempo en el Cielo es eterno y nunca tiene fin. Por tanto, hijos, seguid caminando en Mi doctrina, que vuestra recompensa asombra a los Ángeles del Cielo, porque aquí en la Tierra pudisteis demostrarme el amor verdadero en las muchas batallas que tuvisteis que librar. Esto va también por esos sacerdotes que sufren “martirios incruentos” y por esos obispos que luchan contra corriente por serme fieles. Yo, lo veo todo, ¡todo! Y como sois Mi consuelo en la Tierra, Yo seré el vuestro en el Cielo. Yo, Jesús, os hablo.

Resistid lo poco que os queda. Acogeos a Mi Santa Madre,  a vuestros santos patronos y Ángeles custodios. No dejéis la Eucarística y resistid hasta el final, que vuestra recompensa será excepcional y maravillosa. Yo mismo seré vuestra recompensa. Yo mismo os recibiré en el Paraíso con los brazos abiertos. Por eso, no sucumbáis al desaliento, ni a la desesperanza, avanzad hacia adelante en Mí, la dirección para ir al Cielo es Mi ley y Mi amor. Yo, Jesús, os hablo.

Y cuando sintáis que desfallecéis porque es duro vuestro peregrinar, rogadme que os aumente la fe y las fuerzas, que Yo, presto estoy para escuchar vuestras plegarias y despacharlas favorablemente. Yo, Jesús, os hablo.

Ayudaos mutuamente unos a otros, porque no todos estáis en las mismas disposiciones, unos las tienen más firmes y otros menos, pero todos, si llegáis hasta el final, tendréis una recompensa grande, porque el más pequeño en la Tierra es grande en el Reino de los Cielos. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

10 de febrero de 2015

AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD



Hijos de Dios, las cosas en la vida no siempre son gozosas, aunque andéis por caminos de salvación. Yo, Jesús, os tengo que visitar con Mi cruz, aunque a MÍ me duela más que  a vosotros, pero tenéis que creer que Mi amor inmenso es quien os da la gracia de la cruz que para los que Me amáis os sirve de purificación, mayor corona, y ayuda a otras almas por la Comunión de los santos. Yo, Jesús, os hablo.

Que vuestra fe no decaiga cuando el sufrimiento se os hermane. Que vuestro amor a MÍ se mantenga aunque no entendáis el porqué del dolor. Que vuestro acercamiento a Mi Madre sea más estrecho y vuestra confianza más grande, porque el Cielo, hijos de Dios, no os quiere hacer daño para nada, solamente os desea hacer bien en el alma y que crezcáis en santidad y en virtud. Yo, Jesús, os hablo.

Sabiendo Yo como sabia la misión que traje a la Tierra de redimiros, y sabiendo que nadie podía hacerlo más que Yo, también sentí ese rechazo al sufrimiento que es tan propio de la naturaleza humana. Por eso, hijos, cuando Yo os visite con Mi cruz  a cuestas y os la ceda a vosotros, tomadla y aceptadla con amor y disponibilidad, y decidme una y otra vez, ¡aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, y no se haga la mía sino la Tuya! Yo, Jesús, os hablo.

Con estas disposiciones tendréis un tesoro en el Cielo, porque aceptar lo que Dios os manda es el mejor y más grande medio para escalar hacia Dios, porque hijos, vuestras limitaciones y mediocridad, no alcanzan a elevaros hacia El, aunque tengáis buenas disposiciones, porque sois pequeños y limitados y Yo que sé como sois, os tengo que revestir con el traje del dolor para que tengáis méritos y aumenten vuestras virtudes. Yo, Jesús, os hablo.

Acudid también a vuestro Ángel custodio que está  con vosotros cuando cargáis con la cruz y os pesa tanto, y confiad en que Yo no Me olvido de vosotros ni un solo instante, incluso cuando estando dormidos no sentís las punzadas del dolor, Yo velo vuestro sueño y estáis bajo Mi mirada y la de Mi Santa Madre. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que no pone trabas a la voluntad de Dios y la cumple amorosamente.


1 de febrero de 2015

NO PRETENDO QUE LOS AVERGONCÉIS EN EL PÚLPITO DECLARANDO QUE NO DEBEN COMULGAR



Sacrilegios y más sacrilegios se cometen a diario en Mis parroquias y Mis párrocos ni se inmutan. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, que vilmente defendéis Mis intereses y que mal guiais a las almas. Sabéis de sobra que comulgan sacrílegamente y lo permitís con toda libertad. No pretendo que los avergoncéis en el púlpito declarando que no deben comulgar, pero sí que lo hagáis a solas, sin temor a perder la amistad de ellos, porque más vale perder su amistad que la Mía. Yo, Jesús, os hablo.

Tampoco pretendo que los amonestéis con prepotencia, ni soberbia, hacedlo con mucha misericordia y dulzura, tratando de que vean los errores de su forma de actuar, y de que vean y comprendan que esos caminos son carne del abismo infernal. Por eso, buscad en las lecturas donde se habla de esto y presentádselas, y si no os escuchan e incluso os atacan, vosotros habéis cumplido con vuestro deber sagrado y más vale perder a esos feligreses que perder el alma. Yo, Jesús, os hablo.

Sed consecuentes Conmigo y con vuestra fe católica. Sed valientes, Mi Santa Madre os ayudará. Poned en las parroquias octavillas que informen acerca de la comunión sacrílega, y Mi Santo Espíritu hará el resto. Pero hijos, sacerdotes Míos, no seáis reos de la perdición de las almas y poned lo que a vosotros os competa. Yo, Jesús, os hablo.

Ser sacerdote no es un trabajo cualquiera es una vocación, y debéis de ser valerosos y tratar de que en vuestras parroquias se cumplan las normas litúrgicas adecuadamente, y el respeto al Templo y lo sagrado. ¡Esos móviles! que suenan siempre  en la celebración Eucarística. Esas vestimentas que provocan a los que asisten a Misa. Todo esto lo debe denunciar el párroco ¿o pretendéis que un Ángel baje del Cielo y lo haga? Introducid la buena semilla en las homilías, sin hacerlas pesadas ni alargándolas demasiado, y predicad todo lo que Yo prediqué, adaptado a vuestros tiempos, pero sin variar lo esencial, ni quitar, ni poner nada. Porque Mi Evangelio es para siglos y siglos inmemorables, no solo para una época determinada. Yo, Jesús, os hablo.



Y si teméis a vuestros obispos más debéis temerme a Mí que Soy el que os juzgará. Si un obispo os llama la atención por ser un sacerdote de Dios, ¡ay de él! más le valdría no haber llegado a ese cargo. Yo, Jesús, os hablo y os aviso. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.