Páginas

Tantas veces como reclamamos justicia y reinvindicamos nuestros derechos, tambien Dios tiene sus derechos que son deberes para con nosotros. Fue Jesucristo quien nos dijo: Dad a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar. Pues tomemos nota y cumplamos lo que a Dios le corresponde que le demos: AMOR, ADORACIÓN, GRATITUD Y REPARACIÓN.



29 de marzo de 2015

LA INGRATITUD ES ALGO QUE A NADIE LE GUSTA



La ingratitud es algo que a nadie le gusta. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, muchos de vosotros estáis recibiendo bondades Mías desde siempre. Os la merezcáis o no Yo Me vuelco por Mis ocultos designios en dároslas a vosotros y vuestras familias.  Pero estáis tan acostumbrados a recibir de Mí que ya lo tomáis como algo hecho, y omitís darme las gracias por tantos beneficios. Y la ingratitud, hijos, es algo muy doloroso, porque Yo os doy con inmenso amor y no porque os merezcáis nada. Pero vosotros recibís Mis dones sin pararos a pensar que vienen de todo un Dios al que también le gusta que se lo agradezcáis, porque hijos, el agradecimiento trae nuevas gracias. Yo, Jesús, os hablo.

Dad gracias al Señor en todo momento: Por la vida, por el alma, por vuestros familiares o por tantos dones que constanmente os da Mi divina Providencia, pero cuando no tengáis todo lo que desearais, incluso carezcáis de lo necesario, dadme también las gracias porque esa carencia terrenal, la tendréis reemplazada en el Cielo, allí la encontrareis transformada  en corona de gloria. Yo, Jesús, os hablo.

Vine al mundo a redimiros y fue para todos, ¿quién Me da las gracias? Son pocos los que Me alaban por ello y reconocen el amor redentor que Me trajo al mundo. Ofreced a Mi Santo Padre Misas de agradecimiento por Mi venida, por Mi Santa Madre y  padre José, por vuestro Santo Ángel Custodio, al que muchos ignoráis, y no seáis desagradecidos con vuestro Dios y Redentor que todo se lo merece. Yo, Jesús, os hablo.

Si entre vosotros os gustan que os reconozcan los favores que hacéis, y muchas veces son favores de conveniencia o de compromiso, Yo debo ser alabado y recibir las gracias por todo lo que os doy, pues es de justicia que así se Me haga, porque todo lo que tenéis os lo he dado amorosamente.

Pedid hijos Míos, por vuestros hermanos que padecen penurias y tribulación, pedid por ellos y poneos en su lugar, que ellos no son más pecadores que vosotros, solo que por Mi secreta justicia, Yo permito muchas cosas que no siempre entendéis, pero que siempre, siempre son para el bien de las almas y del Cuerpo Místico. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

22 de marzo de 2015

YO LOS CORREGÍA COMO A VOSOTROS



Hijos Míos, amaos unos a otros como Yo os he amado, es decir, que vuestro amor sea auténtico, generoso, servicial y humilde. Yo, Jesús, os hablo.

Cuanto Me disgusta que entre personas que caminan en una misma dirección haya “tiras y aflojas”, y se cree malestar, porque eso no viene de Mí. Cada cual debe revisarse en que falla y de donde le vienen esos enojos que tanto molestan al prójimo y a Mí mismo. No soportáis nada del hermano, lo queréis perfecto y eso en esta vida no se consigue, ni siquiera aunque llegue a santo, porque perfectos solo fui Yo y Mi Santa Madre. Por tanto, soportaos mutuamente los defectos, las reacciones propias del carácter ¿no os dais cuenta que alegráis al enemigo mortal de las almas?

Sed humildes y callad cuando desearíais hablar y reprochar, que Yo hijos, tuve que callar y soportar mucho, y ya veis que encima pedí perdón por Mis verdugos. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, aprended de Mi mansedumbre y tratad de imitarme. No os creáis mejores que otros, que Yo tengo que sufrir vuestros defectos en Mi Corazón, que a veces tanto Me disgustan. Si sabéis que algo os va a provocar la ira, evitad la situación, y si se produce callad unos momentos antes de entrar en ese juego maléfico que tanto Nos disgusta a Mi Madre y a Mí. No creáis que siempre tenéis razón, porque no siempre la tenéis, pero si la tuvierais, ofrecedme la renuncia de vuestra voluntad y habréis ganado mucho en méritos y corona. Yo, Jesús, os hablo.

Confesaos asiduamente y haced propósito de enmienda. Si os confesáis y seguís igual, tenéis que revisar esas confesiones que no os cambian, por tanto, hijos, sed humildes y veraces y no os engañéis, porque es perder el tiempo. Yo, Jesús, os hablo.

Que este repaso que os doy a todos en general y a cada uno en particular, os sirva de guía para el bien de vuestra alma, y no para molestaros o sentiros afectados, porque Yo, Jesús, con todo Mi amor os corrijo. También entre Mis Apóstoles pasaban estas cosas y Yo los corregía como a vosotros. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.

18 de marzo de 2015

APARECÍ COMO UN HOMBRE NORMAL HIJO DE UN CARPINTERO Y UNA HUMILDE MUJER


Anteriormente a Mi venida, todos deseaban Mi nacimiento, porque sabían y creían que Yo sería quien salvaría al mundo. Yo, Jesús, os hablo.

Los profetas y patriarcas predicaban sobre Mí y quienes creían en ellos ya se disponían a la salvación, porque sin verme, ni oírme, creían lo que se les anunciaba de parte de Dios. Después vine a la Tierra y muchos no Me reconocieron, y muchos no solo no Me aceptaron, sino que Me rechazaron, porque esperaban un Mesías con poder político que los vengara a ellos de la opresión que muchos tenían con los romanos. Pero he aquí que aparecí como un hombre normal, hijo de un carpintero y una humilde mujer, y a la gente se le eclipsó la mente por Mi apariencia y por Mi linaje, y sin embargo, Yo era Dios.

Y aunque hice muchas obras que testificaban Mi condición divina, ni por eso creyeron en Mí, porque la soberbia cegaba los corazones y las mentes de muchos, en ese tiempo. Yo, Jesús, os hablo

Hoy día con Mis instrumentos y  auténticos servidores, pasa lo mismo. Los desprecian y los atacan y no creen en ellos por su apariencia humilde y sencilla, por su trato normal sin nada extraordinario, y es que no se ve en ellos lo extraordinario porque está interiormente, solo a la vista de Dios. 

Pero Yo os digo de nuevo, que por sus frutos los conoceréis. Porque quien vive en comunión Conmigo y en Mis santas leyes divinas, por fuerza tiene que dar frutos de santidad, no hay contradicción entre las obras santas y los buenos frutos. Pero aun así, muchísimos no creen en ellos. No creen en esos sacerdotes que son otros “cristos” que sufren y padecen toda su vida. En eso obispos que son como Yo quiero que sean, auténticos apóstoles Míos, en eso instrumentos que reciben Mis palabras y las dan a conocer y se las rechazan, las critican y las desmerecen. Por tanto, hijos, abrid vuestros corazones y vuestras mentes a estas personas que Me son fieles hasta en el más pequeño detalle, que aunque vosotros no lo advertís son otros “cristos” y desean lo que Yo deseo, y me dan gloria desde que se levantan hasta que se acuestan. Yo, Jesús, os hablo.

15 de marzo de 2015

SOY PARA MULTITUD DE GENTE UN PERSONAJE MÁS DE LA HISTORIA QUE PASÓ HACIENDO EL BIEN



Hijos Míos, ¿cómo van a creer en Mí las personas, si no Me tratan, ni Me conocen, ni saben como Yo actúo? Yo, Jesús, os hablo. 
    
Pretendéis que vuestras familias, compañeros de profesión, o amistades Me amen, pero para amar algo hay que conocerlo, y muchas almas no Me aman porque no Me conocen.  Predican de Mí que Soy misericordia, pero ya no predican de Mí otra cosa, y las almas no Me conocen porque no saben de Mí Evangelio, no saben de Mi amor inmenso hacia el pecador, no saben de la inmensidad de Mis dolores en la Cruz por la salvación de los pecadores, y  claro, si esto no lo conocen o meditan en profundidad, Soy para multitud de gente un personaje más de la historia que pasó haciendo el bien, pero ignoran que ahora sigo haciendo el bien como antes, porque Yo, el Hijo de Dios, todo lo puedo. Yo, Jesús, os hablo. 

Debéis escribir sobre Mí y Mi personalidad divina. Debéis hablar de Mí con amor y no como algo que pasó, porque Yo sigo vivo en los corazones de muchos y viviré en todo aquel que Me acepte como su Dios y su Redentor. Si ya en Mi vida terrenal muchos no Me amaban a pesar de que vieron Mis obras, ahora que no las ven porque son obras de fe, ¿cómo Me van a amar? Traed a Mí a las personas, a los  indecisos, a los pusilánimes y dadles  ejemplo de amor y cordialidad, si ellos ven  en vosotros la rectitud y la honradez, en todos los campos, les hará pensar que este Jesús que predicáis, si vosotros lo vivís, creerán que algo hay en todo lo que les digáis, porque hijos, debéis vivirme en el día a día, y no solo predicarme sin demostrar a la gente que vuestra vida y dicha Soy Yo, Jesús de Nazaret, y que sigo vivo y seguiré por los siglos de los siglos interminables. Yo, Jesús, os hablo. 

No temáis si sois torpes para predicar, porque si Me vivís y ven en vosotros que vuestra vida Soy Yo, pensaran que hay algo más que palabras y allá donde alcancen vuestras predicaciones o ejemplos, Mi gracia os suplirá y secundará la semilla que echéis, pero hijos, sembrad amorosamente en las almas porque el tiempo apremia y dejarlo para luego puede ser tarde. Yo, Jesús, os hablo. 

Que Mi Santa Madre os ayude en esta empresa de amor y os guie adecuadamente como guió a la Iglesia naciente, cuando Yo ascendí al Cielo. Yo, Jesús os hablo y os instruyo. Mi paz a todo el que cree este mensaje y lo pone en práctica.

8 de marzo de 2015

ME ES DE MUCHO AGRADO QUIEN ME ALABA EN SUS QUEHACERES COTIDIANOS JUNTO A LOS COROS ANGÉLICOS



Santo, Santo, Santo, es el Señor Dios de los Ejércitos. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, Me es de mucho agrado quien a menudo Me alaba en sus quehaceres cotidianos y junto con los coros angélicos Me llama tres veces Santo. Yo, Jesús, os hablo.

Cuando alguien se dirige a su Creador y Redentor para alabarlo de corazón, esa oración llega directamente al Cielo y se convierte en lluvia beneficiosa para las almas y para Mi Cuerpo Místico, porque todo el que alaba y reconoce a su Dios y sabe que El es grande, sabio y poderoso, y lo proclama, aunque sea en soledad, la oración llega al Cielo y todos los Ángeles y bienaventurados la oyen y la celebran, porque la misma, se une a sus alabanzas celestiales. Yo, Jesús, os hablo.

Así, Mi Santa Madre en su vida terrenal, alabó a Dios Altísimo desde su tierna infancia y continuamente. Todos los momentos de su existencia fueron para el Poderoso un sinfín de alabanzas y acciones de gracias, y la que aparentemente parecía su vida normal y sencilla sin acciones externas, su interior era un volcán de fuego amoroso hacia Dios  y sus contemporáneos, y su paso por la Tierra fue una abundancia de frutos y bendiciones para sus contemporáneos. Yo, Jesús, os hablo.

No todos están llamados a la vida de acción, aunque todos debéis ser apóstoles de una forma u otra. No todos podéis ser un San Francisco Javier, pero todos podéis imitar a Mi Santa Madre, e interiormente alabarme y glorificarme por todo los beneficios que os di y que os doy contantemente. Y si estáis en momentos de pruebas muy dolorosas, pensad que Mi Santo Espíritu trabaja en vuestras almas para quitar de las mismas los apegos y malos hábitos que tangáis, y transformarlos en gloria a Dios y frutos para las almas. Esto no lo veis, pero debéis de creerlo, porque los sufrimientos aceptados y ofrecidos de corazón, con fe y amor, son una fuente riquísima de gracias para las almas, no solo para las vuestras. Yo, Jesús, os hablo.

Paz a todo aquel que cree en este mensaje y lo pone en práctica.